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Bañada por las aguas de dos océanos,
la provincia más austral de la Argentina es parte de
la tierra más austral del mundo. Este territorio es
el único parque nacional del país que tiene
costa de mar. Se trata de una continuación de la cordillera
de los Andes, que al caer al océano se transforma en
un archipiélago montañoso con glaciares, nieves
eternas y un laberinto de canales y pasajes que son un desafío
para la navegación.
Limita al norte con el estrecho de Magallanes, al este con
el Océano Atlántico, al oeste con Chile y al
sur con el canal Beagle.
Este lugar, muchas veces considerado inhóspito y olvidado
por Dios, esconde una inmensa riqueza en su flora y fauna.
Se destaca por su actividad ganadera y petrolera y, a lo largo
de la última década, ha desarrollado la explotación
de recursos pesqueros y un acelerado proceso de industrialización.
Su capital, Ushuaia, está emplazada a orillas del Canal
de Beagle y es la única ciudad argentina ubicada del
otro lado de la cordillera. A 3.048km de la capital del país,
es el final de la Ruta 3, única vía de acceso
terrestre. Llamada “puerta de entrada a la Antártida”,
posee el puerto natural de aguas profundas y el aeropuerto
más moderno del país.
El clima es húmedo y frío y los vientos soplan
del cuadrante oeste. Debido a la estabilidad de su temperatura,
el centro de ski más joven de la Argentina, ubicado
en Cerro Castor, presenta una de las temporadas más
extensas de Sudamérica.
La escenografía de esta Tierra del Fuego, así
llamada por las fogatas que solían encender los nativos
para sus cacerías nocturnas, no podría ser mejor
decorado para el extremo donde el mundo se termina.
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